Sí, hoy me voy a dejar llevar por esa sensación de ahogo cuando sabes que no puedes explotar. Esas ganas de desafiar a todo y a todos. De gritar, de escupir y de correr. De correr en dirección contraria, chocando. Sintiendo el dolor.
Días como hoy miro a mi alrededor y me da asco lo que veo (más de lo normal). No entiendo en qué consiste la sociedad. En demostrar a ver quién es el más gilipollas o simplemente en contemplarse el ombligo y remover la mierda. No sé, me cuesta encontrar algo de luz entre tantas sombras grises dando tumbos sin sentido. El mundo parece una cámara oculta donde en algún lugar debe de haber alguien riéndose de nosotros. Y la única opción para no acabar loco parece ser unirse a esa risa. Por no llorar.
Todos nos ponemos la zancadilla sabiendo de ante mano que da igual quién llegue antes, porque simplemente, ya no hay una meta. Que pongan trabas a nuestro futuro parece ser el pan de cada día. Cortarnos las alas. Atontarnos con este olor a ranciedumbre y conformismo. Cada vez me cuesta más confiar en esas personas que se supone que están ahí por algún motivo, pero nadie sabe cuál. Esos seres incompetentes que resulta imposible calificarlos como"vida inteligente". Quiero aclarar que no estoy hablando solamente de los políticos (estaríamos aquí hasta mañana). Me refiero más bien a esas personas que por ostentar cualquier posición de "poder" se creen superiores. Que parece que su único objetivo en la vida es demostrarte "sí, soy retrasado; pero tú estás ahí y yo aquí". Me parece estupendo, cada uno es feliz a su manera y hay gente muy simple; pero cansa. Cansa intentar avanzar, mejorar, construir un futuro y tener que toparte con dichos personajes en cada esquina. Y ya no es por el hecho de que te afecte directamente, sino porque es muy triste que el género humano pueda llegar a ser así de mezquino. No le veo lógica. Ni sentido. Lo que me produce son ganas, como ya dije, de gritar, escupir y escapar.
En fin, lo único que puedo hacer es cerrar los ojos. Respirar. Imaginar como les monto en una canoa y les mando a la deriva a ver si hay suerte y llegan a una isla donde puedan vivir su propia Edad de Piedra. Mientras tanto mi vida sigue y seguiré haciendo todo lo posible para que algún día esto cambie.
Pero bueno, no merece la pena. No soy de quejarme y no pienso malgastar ni un minuto más en ello (aunque lo necesitaba). Más allá de este desahogo, sé que mañana me levantaré con más fuerzas que hoy, que me seguiré riendo del circo que me rodea y mejoraré con cada paso. A fin de cuentas, en eso consiste la vida, en no dejar que los problemas te cambien ni que la gente te corrompa. Aunque te lo pongan difícil.
Buenas noches :) y como diría el Fary, mandanga para todos!



