domingo, 29 de diciembre de 2013

¿Aborto?

Tema más que discutido estos días y sé que nada de lo que vaya a aportar será nuevo; pero no puedo evitar pronunciarme al respecto. Sí, estoy hablando de la polémica reforma de la Ley del aborto, también llamada "Ley Orgánica de Protección de la Vida del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada"
En fin, ¿qué decir?. Lo primero que se me pasa por la cabeza es pensar que esto no puede estar pasando en pleno Siglo XXI y que todo se trata de una cámara oculta de muy mal gusto; pero no, va a ser que no. 
Lo segundo que pienso es: ¿qué "derechos de la mujer embarazada"?. ¿Decidir sobre algo tan importante como su maternidad?, ¿sobre su cuerpo?, ¿tener libertad?. Ah no, que precisamente esos derechos son los que se nos quitan. En fin, podría ponerme a escribir una lista interminable de improperios e ironías; pero creo que está bastante clara mi opinión. 
Por otra parte y fuera de esto, lo que no termino de comprender es ¿cuál es el fin?. ¿Evitar el aborto?. Está claro que no se va a evitar. Lo que sí es más probable que ocurra es que se propaguen las prácticas clandestinas. Los ricos no notarán la diferencia, quizás tengan que comprar un billete a Portugal mismamente, y ya está. El problema como siempre está en quien no tiene dinero. Habrá que volver a confiar en la "brujería" y ponerse en manos de sabe dios quien. O como digo yo en broma (y me empiezo a plantear la broma), tirarse por las escaleras y a ver si hay suerte.
Otra opción que se me ocurre es que el objetivo sea repoblar España: emigrados a Europa por concebidos. Está claro que además de lo absurdo de la idea, no tenemos medios para ello. Las familias no tienen para comer, pero nada, a falta de dinero toma un hijo que dicen que viene con un pan debajo del brazo. En fin, que conste que no me lo quiero tomar con un humor, pero no me queda otra.
Respecto a la protección de la vida del concebido también tengo serias dudas de que sea ése el fin perseguido. A mí personalmente no me entra en la cabeza que se pueda asimilar un cigoto a una vida humana. Y que se le quiera dar más importancia, menos. Respeto todas las opiniones y creencias, pero que el señor Gallardón nos venga a vender que le importa la vida de un feto cuando directamente no se preocupa por ninguna de las personas que viven en este país, no.
Yo creo que la pregunta clave que deberíamos hacernos todos es: ¿qué significa tener un hijo?. Sin duda, algo muy importante. Tan importante que nadie debería decidir sobre ello. Sólo las personas que lo van a criar, cuidar, querer. Yo no me siento preparada para afirmar qué es lo mejor en líneas generales porque me parece un tema muy serio que cada uno tiene que vivir; pero lo que sí sé es que no se debería condenar a una mujer a traer al mundo a un hijo para verlo sufrir, para no tener nada que darle de comer, o para que no pueda hacerse cargo de él. Y tampoco me parece que proteger al concebido sea hacer nacer a una persona para que tenga una vida no plena. En mi opinión creo que eso sólo lo podría decidir uno mismo (lo cual es meramente imposible), y los padres, que son los que saben qué pueden ofrecer, cuál es su situación personal, y sobre todo, los que van a ser responsables toda su vida de una irresponsabilidad del Gobierno.

Vuelvo a repetir que esto no es más que mi humilde opinión, acepto todo tipo de críticas, opiniones, etc; y oye, si alguien ve algo bueno en esta reforma, que me ilumine, por favor.


Un saludo a todos :)




viernes, 20 de diciembre de 2013

El tiempo.


Lo que me falta estos días.
Lo que me sobra muchas veces.
Lo que siempre se me queda corto.




El tiempo siempre ha sido así de caprichoso. Tan pronto está de nuestro lado como se convierte en nuestro enemigo más tenaz. Nunca nos deja tranquilos. Quizás es porque somos nosotros los que no sabemos entenderlo. Los que intentamos detenerlo sabiendo que es imposible. Acelerarlo cuando queremos correr. Moldearlo a nuestro gusto. Vivimos a contrarreloj y eso nos pasa factura. Medimos cada minuto planeando qué hacer con él y al final el que planea nuestras vidas es el tiempo. Esa aguja avanzando incesantemente ajena a nuestros horarios, frustraciones y necesidades.
Necesitamos tiempo. Mucho tiempo. Pero, ¿para qué?.
A veces nos ponemos tantas metas y queremos hacer tantas cosas que sentimos que estamos perdiendo el tiempo con cada respiro. Y nada en esta vida es tiempo perdido. Está muy bien exprimir cada segundo al máximo, pero vivir con prisa no es vivir. Esto no es una carrera. No se trata de tener 80 horas al día para no disfrutarlas pensando que necesitaríamos 90. Esto consiste en saborear lo que estás haciendo en cada momento. Tengas el tiempo que tengas. De respirar. De romper esa cadena que nos ata al reloj y darse cuenta de que si nos pasamos la vida corriendo, no vamos a sentir que sea nuestra.
Tenemos que tener muy claro lo que es importe. Y lo que es más. Vivir no es tener 10 años vacíos, sino un minuto pleno. Sentirnos a gusto con lo que estamos haciendo ahora, en este segundo, y tener la humildad de reconocer que el tiempo no nos pertenece, nuestra actitud ante él sí. No dejar que nos domine. Tomarnos un café de dos horas, un baño de una, pasarnos un día entero mirando la pared mientras escuchamos música. ¿Y qué?¿Quién dice qué eso sea perder el tiempo? Cada minuto que nos dedicamos merece la pena. Hacer muchas cosas no es síntoma de plenitud cuando las cosas que hacemos no son verdaderamente para nosotros. La clave no es el cuánto sino el para qué. Y muchos de nosotros no sabemos para qué necesitamos más. Para mí el simple hecho de estar aquí escribiendo esto ya me hace sentir libre. Podría estar construyendo una réplica del Taj Mahal o resolviendo la trama Gurtel, claro que hay cosas más "importantes"; pero esto es lo que quiero y esto es lo que me pertenece. Y por mucho que el tiempo me ponga barreras, siempre que le saque una sonrisa a un amigo, escuche una canción que me erice los pelos o aprenda algo nuevo, sentiré que hoy he hecho grandes cosas. El resto ya lo iré haciendo. No tengo prisa. 
¿Y vosotros?

La única forma de perder el tiempo, es pensar que estamos perdiendo el tiempo.






martes, 10 de diciembre de 2013

"El guardián invisible"

Inauguro nueva sección.
En ella voy a hablar de los libros que vayan pasando por mis manos. Mi opinión personal, impresiones, breve resumen...No siempre serán mis favoritos, quiero que haya de todo y últimamente estoy leyendo cosas bastante variopintas. Me gustaría que si alguien conoce el libro escriba su opinión, y poder servir de ayuda a quien esté buscando algo que leer y no sepa dónde buscar.
El libro por el que voy a empezar es "El guardián Invisible" de Dolores Redondo.

Es un regalo de mi tío (como la mayoría). La joven autora se ha convertido en una revelación a nivel internacional, agotando más de 10 ediciones.
Es un libro de intriga policial en el que se entremezcla lo tradicional con lo contemporáneo creando un ambiente mitológico. Amaia es una joven inspectora de policía que se ve inmersa en una investigación que la hace enfrentarse cara a cara a su miedo más tenaz: su pasado. Los asesinatos de unas "casi niñas" en la localidad de Elizondo la hacen volver a pisar aquellas tierras que le traen recuerdos inquietantes de su infancia.
Una madre enferma que pagaba con ella una furia incomprensible y un negocio a la espalda, hacen que el clima de la vida familiar de Amaia sea de todo menos acogedor.
Los cuerpos de las niñas son hallados siempre en extrañas circunstancias y rodeados de elementos inexplicables que hacen sospechar de la presencia de algo que va más allá de la comprensión humana: "el basajaun" una criatura mitológica.

Es un libro que te engancha desde el principio. La trama policial es inquietante y el ambiente de Elizondo hace que te sumerjas en una localidad sacada de un cuento de hadas y brujas, donde los mitos parecen desplazar a la razón.
Creo que se le da demasiada importancia a los problemas personales que dejan en un segundo plano los crímenes en sí. Quizás esto sea la originalidad del libro, dándole ese toque de misticismo y cercanía a la vez, centrándose más en lo psicológico que en lo policial.
La descripción del paisaje y la tradición vasca también son un factor relevante en la historia. En determinados momentos casi pareces sentir la humedad del clima o la grandiosidad de sus bosques.
En mi opinión se trata de un libro entretenido, original y fácil de leer, con un final sorprendente que deja varios interrogantes en el aire. No deja huella pero tampoco te deja indiferente. Lo recomendaría a quien busque algo de intriga sin demasiada parafernalia. Sencillo y puro.
Mi nota sería de un 7.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Paz



Sí, como todos sabemos se nos ha ido Nelson Mandela. Uno de esos dioses terrenales que ha hecho más por la humanidad que los divinos a los que adoramos. Sinceramente, es de las pocas personas que me producen admiración de verdad. No sólo por todos los imposibles que ha conseguido, sino por su visión del mundo. Un mundo corrupto que nunca dejó que le corrompiera. 
La lucha por la paz nunca debería ser una lucha en sentido estricto, sino una defensa de los ideales que en mayor o menor medida todos llevamos dentro. Esos principios que parece que sólo sientes cuando eres niño. De nada sirve proclamar nuestro aborrecimiento a las guerras si para defender nuestras ideas recurrimos a ellas. Una sucesión constante de venganzas no lleva más que a la situación absurda de no saber que se está defendiendo. Dónde empezó todo. Dónde acaba tu dolor y dónde empieza el ajeno. 
Cada vez veo más odio en las personas y menos sentido común (que por otra parte no me extraña); pero sólo unos pocos afortunados son libres entre tanto rencor. Entre ellos estaba Nelson Mandela. Un hombre que no se dejó llevar por el odio. Ni por el miedo. Un hombre que defendió la paz y que nunca dejó que se la quitarán a él. Incluso en medio de una guerra.
Para mí es muy fácil venir aquí y ponerme a hablar de la paz desde mi cómoda silla del escritorio; pero cuando te quitan tu libertad, hay que ser muy fuerte para no renunciar a ella. Muy fuerte, o muy fiel a ti mismo. Personas como Nelson Mandela me devuelven la esperanza en la humanidad a pesar de que parezca que el único camino posible son las guerras. A pesar de que parezca que una muerte se justifica por otra. A pesar de que los que mandan midan el poder en armas, coacción e intimidación. Nelson Mandela nos demostró que la elección sobre qué camino tomar, siempre será nuestra. Que la violencia nunca es la solución, que una vida no vale más que otra, y que una idea en el momento en el que valga más que una vida, pierde su significado.
Me parece un insulto que una persona así tenga que compartir premio de la paz con Obama. Una persona que no se lo pensó dos veces a la hora de recurrir a la venganza, de tomarse la justicia por su mano. En el momento en el que se decide matar a alguien que decidió matar, te estás convirtiendo en lo que castigas. No se trata de quién tiene más motivos sino de que nadie tendría que tener la potestad de decidir sobre la vida de nadie. No si se busca la paz.
Hay una canción de Víctor Heredia versionada por EUKZ que viene a hablar de esto:
"no quiero ver un día manifestando 
por la paz en el mundo a los animales,
cómo me reiría ese loco día, 
ellos manifestándose por la vida 
y nosotros apenas sobreviviendo."

Así de paradójica es nuestra vida. Vivimos en un mundo en el que tenemos que defendernos los unos de los otros para poder sobrevivir. Dónde sólo hay bandos y ejércitos. Dónde o pisas o te pisan. Dónde las armas son el bozal para callarnos a todos. Y dónde el dolor y el miedo hacen que renunciemos a nosotros mismos.
Y no, no es éste el único camino. 
Nunca lo será mientras seamos libres.
Nunca lo será mientras no dejemos que el odio nos corrompa.
Nunca lo será mientras nos veamos como personas y no como enemigos.






domingo, 1 de diciembre de 2013

¿Libertad o locura?

 


Vivimos en un mundo que presume de ser libre y en realidad todos somos esclavos de un estilo de vida impuesto por la mayoría. Las personas que salen de ese esquema son a ojos de los demás unos "bichos raros", unos locos que se han equivocado de película. ¿Quién no se extrañaría de ver a alguien parado en medio de la calle mirando al cielo mientras la lluvia le golpea la cara y los demás corren bajo sus paraguas? ¿A caso no nos resultaría raro ver a una persona comprando un billete de ida y subiéndose a un tren sin equipaje ni rumbo marcado? Nadie entendería a aquél que renuncia a todos sus lujos por una vida en el campo sin ataduras. O incluso un ejemplo tonto que a muchos nos ha sucedido alguna vez, ¿quién no ha mirado de reojo a esa persona que va sola al cine y se sienta a tu lado?
Evidentemente no quiero generalizar, pero por norma general todos hemos tachado de "locos" o "freaks" a aquéllos que se salen de lo común. Pues bien, yo personalmente estoy harta. Harta de ese tabú y de las etiquetas que pone la gente discrecionalmente. Para mí más que síntoma de rareza, es de valentía.
¿Hay alguien más libre que quien hace lo que quiere sin importarle la opinión de los demás?. Obviamente no hay que llevar esto al extremo. No me refiero a ese tipo de personas que para conseguir lo que quieren pisan a todo lo que se les ponga por delante. No. Me refiero a esas otras que son totalmente transparentes. A las que viven la vida hacia adelante, sin justificarse. Las que son capaces de desconectar del mundo que les rodea cuando éste les agobia o empezar de cero sin mirar atrás. Simplemente son. Y viven. No necesitan nada, sólo emociones, sólo el momento que están viviendo.
La mayoría de la gente se conforma con sobrevivir. Tener una vida estable, sin sobresaltos.¿Dónde quedaron todas esas cosas que te hacían sentir vivo? ¿Dónde están esas ganas de comerse el mundo? De gritar, de rebelarte...de ser tú. 
¿Realmente sabes quién eres? Sí, sí lo sabes. Todos lo sabemos. Estás ahí dentro asustado por lo que ves, por lo que escuchas, por lo que te dicen...pero ahí sigues.
Ya no vivimos el presente. Recordamos el pasado y nos preparamos para el futuro. Mientras tanto, se nos olvida vivir. Se nos olvida que estamos locos. Porque sí, sí lo estamos. Unos se empeñan en corregirlo y otros se dejan llevar, pero en realidad, son las dos caras de la misma moneda. Cada uno tiene derecho a elegir su camino; pero seamos sinceros ¿a quién no le apetecería desaparecer un dia sin avisar, ir al sitio que le plazca y esperar a que amanezca? Sin horarios, sin preocupaciones, sin necesidad de compartir lo que sientes. Solo tú y ese momento.
Todos necesitamos ese espacio para nosotros. Para salirnos de nuestro "supuesto papel". Sin esas pequeñas cosas, sin escuchar al "loco" que llevamos dentro, estamos perdidos. Da igual que nadie lo entienda, que te juzguen o que te critiquen. Dan igual los elogios. Has vivido tu vida, has sido libre, y cuando todo se acabe, eso es lo único que va a importar.